jueves, 21 de julio de 2011
Parte 2
Los robots escaseaban en la Tierra. La producción era baja, por lo que la mayoría de las máquinas eran importadas. El lujo solo se lo daban las personas de las categorías sociales altas o a las empresas grandes y de mayor influencia. El problema de la pobreza, se había erradicado con el sistema de las categorías y clasificaciones. En la vida de una persona a la máxima categoría a la que se podía aspirar era a 10, factor que también dependía de la clasificación (A, B, C…) que correspondía a la importancia en el trabajo o del rango laboral en que se encontraba la familia. Familias de mayores clasificaciones y categorías, contaban con mayores terrenos, mayores casas, más lujos, más comodidades, más de todo. La familia de Mica, contando que las clasificaciones llegaban hasta la letra J, correspondía a F-7, pero había logrado subir un poco debido a las nuevas opciones de trabajo que se abrieron en el norte, logrando el puesto de G-1. El cambio del sur al norte, había sido un cambio difícil e importante. Las carreteras de la ciudad, eran subterráneas, de esta forma, no se usaba espacio en el exterior y este podía ser empleado sólo en las construcciones de casas y pequeñas ciudades (ya que las grandes e importantes urbes siempre se hallaban bajo tierra y no contaban con casas). Rea despotricaba continuamente contra sus padres, contra el exterior y contra las cosas desconocidas en general. Mica a penas se inmutaba. No sabía lo que significaba un cambio de esta magnitud por lo que no opinaba y se limitaba a observar todo para después poder entender bien. La educación con la que se había formado, no la había preparado para vivir al exterior, ya que los cambios de casa y ciudad eran muy raros en una sociedad organizada así. Había escuchado diversas historias acerca de lo que se encontraba afuera. Su hermano decía que si se estaba más de 5 minutos en contacto con el aire uno se desmayaba, sus compañeros de curso, contaban que había cosas horrorosas (monstruos y tanto viento que las personas salían volando), que la temperatura cambiaba constantemente y que había sombras y criaturas peligrosas. Estos mitos y miedos eran compartidos por todos los habitantes jóvenes del planeta (principalmente por los que habitaban en las grandes ciudades). Nadie sabía de dónde habían surgido estas invenciones y a la mayoría esto no le preocupaba. No tenían la obligación de salir al exterior, todo lo necesario estaba en la seguridad de las casas y bajo la tierra. Mica tenía acceso, en el colegio del sur, a la biblioteca a la cual acudía en búsqueda de libros de historia (censurados por supuesto) en los que se hablaba del cielo, de los mares, y de los animales. Mica, se llevaba a escondidas libros que se quedaba observando durante largas horas, mirando atentamente las fotos y anotando todo lo que veía en sus cuadernos de notas. Había leído libros de todo tipo. Desde la historia de la sociedad y de las costumbres, hasta libros de topografía, geografía, de agricultura e incluso de edafología. En el sur, todas las casas contaban con ventanas digitales que cambiaban según la programación semanal que uno le daba. En la casa del norte habían tenido que instalarlas y cambiarlas por las ventanas micro polarizadas que había antes y que permitían la entrada del sol. En las ciudades grandes, al haber tanta gente, no se podían construir casas, la gente vivía en altos edificios con departamentos de diversos tamaños. Ahora que ella, Rea y sus padres vivían en los condominios del campo, se veían obligados a vivir en casa y a tener un jardín, cosa a la que nunca habían tenido acceso. La casa (como todas las demás casas de campo) tenía dos entradas principales. La que lleva al exterior (que en casa de Mica, había sido mandada a sellar) y la que lleva a las calles y vías subterráneas (recordemos que todo el sistema de transporte, comunicaciones y todas las calles están bajo tierra). Las casas de campo no estaban cercadas ya que la delincuencia prácticamente no existía (seguramente a esto contribuía el hecho de que la población se hallara concentrada en las ciudades). En la superficie había pequeños senderos que llevaban a plazas y que marcaban los caminos a diferentes propiedades. También había otros que llevaban a los centros de cápsulas que llevaban a las vías y al ajetreado mundo subterráneo. Estas también se usaban como transporte en las calles, ya que permitían grandes velocidades y era imposible que generaran obstrucciones de tráfico.
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